
*no hay oídos, ante quien recite y tiemble el púlpito, desafectados.
Ya era tiempo de impulsar medidas de cambio.
Bolivia, te imitamos, Señor.
*a mal tiempo, nueva cara. La ceca se toma un tiempo para meditar.

¿Existe el seudónimo entre artistas plásticos?


Por eso digo y digo. Administrar cada día como si fuera la antesala al cuarto oscuro,
el deterioro: las palabras, las comidas, las fechas. Quizá haya sido
de las últimas veces que para año nuevo brindé por lo imposible,
que él se acueste siempre a la misma hora que yo...
la montaña, la barrera, la tos,
los pies negros por andar descalzos, quiero eso temprano: revelado.
Ahora, si lo que digo importa ¿es necesario abundar en la plegaria?¿religiosamente?
Ahora, quizá también, el reflejo inquieto esta mañana, haya querido dispararme algo:
un ramo, el secreto está en apostar a las potencias >> al olor a destiempo de la literatura.
Hoy es el nudo. El medio del los álbumes prendidos.
Se pregunta cuál es la frase que por su bien debería ir a tatuarse hoy
Hace noche mansa, la despierta el roce de una pluma en las narices, ansiedad.
Son las doce, hay cierta indecisión en el aire
sobre prolongarse hasta una madrugada activa
o sellar el día pasado entregada afectuosamente a la conducción-
"haremos posibles tus sueños inmediatos"-.
No hay dos partes en la emisión, ni nombre de guerra tienen.
Los usuarios paladean el almíbar de las tortas bancarias: crédito-hipoteca.
Hace décadas querían los jóvenes patas para arriba el mundo,
hoy nos dan vuelta con recibos negros y la muerte llega
con la peste de intereses; el neto es rosa chicle,
un dibujito que se estire y no es que todo pase
por un vestido ajustado a la cintura, falda en A, collares. No.
Es que nos atañen, Tanguita con volados, las necesidades básicas,
el vaho que ventilan las lenguas populares, lo que las pone:
medidas como la tarifa reducida de la nafta, romances,
carne y cancha de primera el domingo. El resto es lo que los niños
en la otra esquina gritan:¡ gato, gato, gato!
o ¡burgués! que es un insulto arcaico. Amanece que no es poco.



ni ahí, no pasó, es hasta reyes


Voy a tirar al tacho mis botitas de lluvia,
madre nueva en el baño, mientras afuera, los cintos
de la burocracia ajustan.
el cielo baja a quebrarse en tu garganta,
tan pronto como no
sea yo la que garúe blanco (calor, calor...)
así empieza el almuerzo desnudo nuestro,
esa comunión terrena : ya aprendés
a no mascar, a recibir, quieta la boca, quietos los ojos
la hostia que almaceno, mi abrigo en este descampado
de lluvia rota , bordado para vos, para que avances
suspirar invocándote y desaparecer
ahí en tu lengua pañuelo rojo, soy nube de hierro y calcio.




