"...ves el blanco vacío y los cráteres que pueblan tu melón.que las grosellas son frutas raras, rojas, con suaves espinas, y un hermosoniño te las ha puesto en la boca para que muerdas.que tu máquina puede borrar esto que escribes.que lo lúdico lúdico si es lúcido lúcido es lícito lícito.que no sos nada, que nunca serás nada pero querés ser algo, y encima deeso no tenés ningún sueño de este mundo..."*Buscabas tu destino en las rutas
nuevas de un poema. Ellos pavimentaban.
Los manifestantes se arrojan a las piletas recientes
de la avenida. El te mira pez ojos de costado y te rompe
todo por dentro. Ellos relojeaban el canal del clima mirando el cable
que cruzaba el cielo. Predecían justicia. Salpican,
salpican. El tren siempre al fin, dice él, termina encallando
en el ge de las flores. Excepto para Rita en la tarde de ayer. Minutos después
de la degustación en bandeja, proyectaba esquemas de éxito
y se quedaba. Ni lerda ni viciosa, envuelta en sábanas
a dos techos del agua. Al fin de un turno: con las mismas ganas.
*Duran D. en El estado y él se amaron. Buenos Aires, Mansalva, 2006.