jueves, abril 24, 2008

El amparo

Sol naranja que se baja por encima
de un par de casitas achupinadas. Lo que era bajo,
un desamparo.
Topadoras y en el medio un abrigo que estiro,
entre el tapón del cielo y nuestras pieles.
El polvo filtra igual por la rejilla
de todo buen pasar, todo interior protegido,
paños menores, entre algodones...

Es la gloria inmobiliaria y es
de estrías de luz
el cobertor que uso, vemos bien lo mismo:
a la intemperie, la vereda como vino al mundo, el avance al ras

y en la tez como imborrable,
costuras claras alargadas sobre mate.



2 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla dijo...

Algún día lo descifraré, hoy mi par de neuronas no dan más de si.
Un saludo y espero que puedas visitarme.

nv dijo...

mm, no creo que haya cifra que valga,
saludos!