Casi madrugada: el vértigo en la alacena: algo dulce!! llora ella...algo dulce! lloro yo. Nos conformo con una improvisación muy pobre en cinco minutos: sin cascaritas de limón, sin dulce de leche...despegamos de la cuchara ese engrudo soso que preparé.
Y pensamos, por primera vez, que quizás no era tan bueno ser bebé.
3 comentarios:
de chico, y gracias a la vitina, terminé en el hospital. te odio, vitina.
JAJA, no es rica ni medio, aguante el Quaker
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